Johannesburgo (DPA). El futbolista Óscar Cardozo, héroe en la clasificación de Paraguay a los cuartos de final de Sudáfrica 2010, cayó hoy al infierno, al errar un penal que pudo dejar a su país besando la página más grande de su historia deportiva.
El delantero tuvo la gloria a los 58’ desde los 11 metros, pero la atajada del español Iker Casillas lo obligó a dejar la cancha del Ellis Park llorando, inconsolable.
Caminó sin rumbo por el césped de Johannesburgo, aceptando de mala gana el consuelo de sus compañeros y de los rivales, que a la postre vencieron 1-0 en el epílogo y accedieron a semifinales.
Avergonzado, tapó su cara con la camiseta. Lloró sin fin, se le doblaron las piernas.
Pero no era el único. Tampoco contenían las lágrimas Nelson Haedo Valdez, Edgar Benítez y Cristian Riveros, los hombres que pusieron a Paraguay al borde del cielo.
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